BIÓNICA de William Prociuk - Inicia su 4ta. temporada: Sábado 13 de Abril 21.30hs. Sala Ana Frank. Maipú 230 Cdad.
GANADORA FIESTA PROVINCIAL DEL TEATRO 2011. Inicio Temporada 2013 SAB. 13 y 20 de Abril, 4, 11 y 18 de Mayo, 21.30hs. Sala Ana Frank, Maipú 230 Cdad.
martes, 2 de abril de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 51
martes, 29 de noviembre de 2011
"Bionica" Ganadora Fiesta Provincial del Teatro 2011

FIESTA PROVINCIAL DE TEATRO 2011. Biónica, la obra de William Prociuk dirigida por Ariel Blasco, se impuso por sobre otras once y aseguró su presencia en las fiestas Nacional y Regional. A la primera irá acompañada por Febrero adentro (Escarabajo) y a la segunda por ésta y 1 Solo (Otro ojo). Como suele ocurrir, el público colmó las salas y, también como es común, las quejas por lo bajo hicieron blanco en la preselección vía videos.
Sin dudas, Biónica es uno de los acontecimientos del año en materia de teatro local. La afinada propuesta sostiene sus méritos en todos los rubros y es disfrutable -gracias a las variadas lecturas que propone- por públicos disímiles. Quien busque en ella arte, lo encontrará. Quien busque entretenimiento, también. Quien desentrañe los códigos del cine sci-fi de los ’50, tendrá un plus regocijante.
La historia de Miriam Caló (imperdible Claudia Racconto), quien busca revertir su parálisis entregándose a las manos de cuatro peculiares médicos/científicos, casi casi se ha transformado en un pequeño fenómeno de culto los sábados pasaditas las 22 en la sala Ana Frank. Hasta allí llega la gente atraída por el boca en boca, por su gráfica bizarra y por los no pocos elogios que le ha deparado la prensa.
Su director, Ariel Blasco, devoto de los códigos cinematográficos traspolados al teatro, ya había ganado la misma fiesta hace un par de años con su versión de SchultzundBielerundSteger, de Matías Feldman. También ese año y con la misma obra ganó el Festival de Estrenos que organiza la Municipalidad de Mendoza, contexto en el que –curiosamente- Biónica no logró pasar la preselección, quedó como primera suplente y finalmente se la programó como obra invitada, lo que huele más a premio consuelo que a otra cosa.
El caso es que la mujer biónica ya está con sus dos pies –valga la ironía para quien conozca el asunto- en las fiestas Nacional y Regional. Que, otro dato curioso, se realizarán en ese orden, invirtiendo la lógica, en La Rioja y San Juan, respectivamente.
sábado, 12 de noviembre de 2011
"Biónica" en la Fiesta Provincial del Teatro 2011

Corre el año 1964. Oculta en el interior de la ciudad se erige Biónica, una empresa dedicada a cambiar la vida de las personas a través de la utilización de la ciencia. Los dueños de este lugar son cuatro científicos que se encuentran en el pico máximo de sus frustraciones amorosas y recientes pérdidas conyugales. Y justo en ese momento, se produce la llegada de Miriam Caló, una mujer postrada en silla de ruedas, que desea cambiar su vida para siempre. Después de mucho tiempo, estos doctores volverán a enamorarse. Pero déjenme preguntarles algo, ¿qué es lo que la ciencia entiende por amor?
Intérpretes: Jerónimo Machín, Marcelo Ríos, Carlos Romero, Gustavo Torres y Claudia Racconto como Miriam Caló. Participación Especial: Sara Spoliansky
Coreografía: Cecilia Gil. Realización de Cabeza: Sonia López Escenografía: Diego de Souza. Vestuario: Gabriela Panasiti. Diseño de sonido: Fernando Veloso. Construcción de Utilería: Oreste Sacci. Asistencia Técnica: Renzo Bruno Asistencia de Dirección: Margarita Cubillos Dirección: Ariel Blasco.
domingo, 10 de abril de 2011
El coro de varones que llora a la mujer creada
“Pero en el fondo son unos sentimentales…”, dice Serrat respecto de los piratas. Lo mismo se puede decir del cuarteto de investigadores médicos que, sumando la frialdad de la ciencia a la propia de la ambición, intenta otorgarle una nueva vida a la cuadripléjica Miriam Caló. La anécdota en cuestión pertenece aBiónica, la obra que William Prociuk sirvió en bandeja al directorAriel Blasco para desplegar su ideario cinematográfico y su visión farsesca de un género históricamente esquivo a las tablas. El resultado es sumamente alentador.
Con seguridad, más de uno se despachará con un “bizarro” a la hora de calificar la experiencia. El adjetivo le cabe con claridad, pero lógicamente, como todo lo aplicable a la capa exterior de un asunto, queda reducido a un mero maquillaje. Porque bajo la piel de esta propuesta de teatro… anatómico, si se quiere, desanda un voltaje sanguíneo que pone en evidencia las variadas y contradictorias aspiraciones y deseos de un puñado de muchachos que moquean como los protagonistas de ese tipo de tangos que ya sabemos: el de la minita, el de la vieja, el de los treinta abriles que me llevaron lejos...
Acordemos entonces: el planteo teórico y su trasvase tridimensional es bizarro, por ir a contrapelo del naturalismo y por la resolución en aspectos como la utilería y el sonido, por ejemplo. Pero la fundamentación es tan verosímil y humana como pretende serlo una novela clásica (sin parecérsele en nada, obvio).
Allí están entonces, entregados a una escenografía de la mejor sci-fi de los ’50 (que también era la peor), cuatro hombres lastimados en su intimidad tratando de encontrar en su propio monstruo el paliativo para el desconsuelo sentimental. El equipo de profesionales se mueve con el peso y el contrapeso que le pueden dar todo lo bueno y lo malo que cabe en un galeno en ascenso: la acción humanitaria casi imposible, llevada a cabo con el ojo en la chequera ajena. La búsqueda del hito científico para satisfacer el ego y la necesidad de cartel. La camaradería y la envidia. La codicia y el deber.
“Lo que interesa en el teatro es el juego. El procedimiento propiamente dicho”, confesaba hace un tiempo Blasco a la revistaPicadero, en tren de parafrasear a Javier Daulte. Biónica plantea el juego de modo tal que cinéfilos y no puedan disfrutar de los mecanismos de este amor cibersostenido. Difícil no engancharse. A los primeros se los agasaja con guiños varios. A los otros con un entramado actoral consistente y una intriga que se sostiene bien con el aporte de pequeños datos de la vida cotidiana de los médicos (que ocurren todas fuera de nuestra vista) y las extravagancias propias del experimento que llevan a cabo (que ocurren todas en el campo de visión).
La irrupción de Nessun dorma, de la ópera Turandot, como todo lo que sucede, no es gratuita. Remite al segmento del film Aria, dirigido por Ken Russell y en el que la actriz Linzi Drew interpreta a una chica accidentada que sueña que la recubren con joyas mientras los médicos intentan reanimarla vía electroshock. Pero es en El cerebro que no quería morir (Joseph Green, 1970), el clásico que juega en la B, donde la alusión exhibe su principal carta. Sin dudas fue la gran fuente inspiradora de Prociuk y el motivo visual con el que Blasco se relamió ni bien comenzó a leer el texto. También Biónica puede despertar el recuerdo de La cabeza viviente (1961), del mexicano Chano Urueta (1961) y de otros encantadores engendros de celuloide.
En “el todo” y en “las partes”, Claudia Racconto está estupenda en el rol de Miriam Caló, aportando una gestualidad a la que nunca hubiese podido aspirar la gélida e inexpresiva Virginia Leith (protagonista de El cerebro…). Su juego sentimental, su pelea por la vida, desanda un abanico de expresiones que van del laconismo a la excitación, del desconcierto al entusiasmo. Su cabeza parlante es un convite a la emoción, la ternura y el morbo por partes iguales. Su danza al ritmo de A whiter shale of pale(¿se acuerdan de “We skipped the light fandango…”, que cantaba Michael Bolton?) es una breve e intensa experiencia sobre el renacimiento de entre las cenizas.
Acompañan a la actriz con eficacia un grupo de actores de distinta procedencia y formación, igualmente aptos para demostrar esa seguridad profesional siempre a punto de tambalear mal por razones del corazón. Carlos Romero juega con toda su experiencia; Marcelo Ríos y Gustavo Torres se picotean como niños grandes. Jerónimo Machín se beneficia con una criatura a la altura de lo descabellado (dicho esto en más de un sentido). Los cuatro son pájaros heridos, moral o literalmente, que mueren por conquistar a una chica con una bananita Dolca.
¿Pobrar los límites de la ciencia? Puede que sí. Pero también los del amor. Ese es el asunto. Y de cómo ciencia y amor se pueden retroalimentar en un fantástico, aunque siempre riesgoso, circuito.
Fausto J. Alfonso
Ficha:
Biónica, de William Prociuk. Con: Jerónimo Machín, Marcelo Ríos, Carlos Romero, Gustavo Torres, Ana Macías, Sara Spoliansky y Claudia Racconto como Miriam Caló. Realización de cabeza: Sonia López. Escenografía: Diego de Souza. Vestuario: Gabriela Panasiti. Diseño de sonido: Fernando Veloso. Coreografía: Cecilia Gil. Construcción de utilería: Oreste Sacci. Diseño gráfico: Gabriel Novillo. Asistencia de dirección: Margarita Cubillos. Dirección: Ariel Blasco. Sala: Ana Frank, Maipú 230.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 37
jueves, 28 de octubre de 2010
Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 32
domingo, 10 de octubre de 2010
Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 23

Las cosas ya están decididamente mal. Franco y Paulo, discuten casi todo el tiempo. Julián intenta mediar entre ellos, pero a veces resulta imposible. Hoy otra vez discutieron por nimiedades. A Franco se lo ve alterado, se ha tomado esto como algo personal y eso nunca es bueno. Y Paulo...., bueno, Paulo es Paulo, que se le va a hacer. Franco le decía que había hecho mal unas conexiones en el interior del cuerpo de Miriam y que por eso no llegaba la suficiente energía al circuito.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 19
Una vez removida la cabeza del tórax, se pasa a la fase de preparación de plaqueta de micro - moviemientos. Es un proceso complejo, ya que se tiene que introducir con exactitud casi quirúrgica la información a modificar en el objetivo. Una vez confeccionada la misma en el ordenador, se pasa a su realización para su posterior colocación en el interior del cuerpo. Es un proceso que requiere de una lucidez extrema ya que cualquier mala conexión, podría causar severos desastres motrices o psicológicos en el paciente.
viernes, 13 de agosto de 2010
Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 9

Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 4
Biónica. Expediente Miriam Caló: Día 1

“Fue durante una siniestra noche del mes de noviembre cuando pude al fin ver completada mi tarea. Con agónica ansiedad, recolecté el instrumental que iba a permitirme infundirle la chispa de la vida a la forma inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada, la lluvia repiqueteaba lúgubremente en las ventanas y la vela que me alumbraba se había consumido casi por completo. Entonces, al fulgor de la llama mortecina, observé como se entreabrían los ojos amarillentos y desvaídos de la criatura. Respiró con aspereza y sus miembros se convulsionaron.”
Mary W. Shelley, “Frankenstein”
Mi nombre es Marcelo. Trabajo en una empresa que se dedica a resolver problemas a la gente, cuyo nombre es "Biónica SRL". Trabajo junto a otras tres personas, Franco, Paulo y Julián, tres grandes científicos y por sobre todas las cosas, grandes amigos. A través de la ingeniería biónica y todos sus derivados, le colocamos chips y plaquetas a las personas para que puedan realizar todas esas tareas que siempre desearon realizar. Estas tareas pueden ir desde respirar bajo el agua, tener un oído biónico o aprender a jugar bien al fútbol, por ejemplo. En nuestro trabajo nunca debemos preguntar los motivos de esas decisiones, si no sólo cumplirlas y nunca cuestionarlas. Hoy llegó a nuestro laboratorio una señorita de unos 19 años en silla de ruedas. Se llama Miriam, es parapléjica y realmente hermosa. Me quedé mirándola durante un tiempo, sin que ella se diera cuenta. Viene porque desea cumplir su sueño de ser bailarina. En cuanto aceptó el procedimiento y firmó el contrato, Julián la asesinó de un balazo. Yo recojí el cuerpo de la acera y ahora hay que comenzar a trabajar sobre ella. Se inicia el expediente. Miriam Caló: Día 1
